| Volterra: Palazzo dei
Priori |
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Construida en la parte más
alta de una colina entre los valles de los ríos Era y Cecina, cinturón formado por una doble cortina de
murallas (la etrusca y la medieval), Volterra, en la provincia
de Pisa es uno de los centros
más importantes de Tocana,
tanto por la presencia de monumentos que dan testimonio de
las civilizaciones que se han sucedido a lo largo de treinta
siglos, como por la elaboración del alabastro toscano cuyos productos son hoy unos de los más típicos
y tradicionales de la artesanía italiana.
Volterra es un pueblo que todavía no está contaminado
por el ritmo vertiginoso de la vida contemporánea
y quien viene aquí tiene la impresión de encontrarse
en un lugar especial, donde uno tiene la sensación
de estar viviendo en una época pasada entre las estrechas
callejuelas de un burgo medieval, entre oficios cuyas raíces
se remontan a un pasado etrusco.
Con su aspecto prevalentemente medieval, esta localidad
conserva abundantes restos del periodo etrusco, como la "Porta
all'arco", la Acrópolis, la muralla todavía
visible en algunas
zonas de la ciudd. La presencia romana se advierte gracias
a los importantes restos del Teatro
Romano, de la época
de Augusto, a los edificios termales y a un gran aljibe.
El aspecto medieval de la ciudad no sólo es eviedente
en el trazado urbano, sino sobre todo en los palacios, en
las casas-torres y en las iglesias: el "Palazzo
dei Priori" del siglo XIII, el "PalazzoPretorio",
con la torre almenar llamada "Porcellino", los
dos grupos de Torres de Buonparenti
y de los Bonaguidi; la
Catedral del siglo XII, que conserva en su interior obras
de la época medieval y renacentista, el Batisterio,
antigua construcción del siglo XIII de piedra volterrana.
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Además de los monumentos y de los numerosos testimonios
de arte y de historia, Volterra ofrece el espectacular paisaje
de las colinas que la rodean, interrumpido bruscamente al
oeste por el espectáculo salvaje e impresionante de los barrancos.
Después, el alma de la naturaleza : un ambiente variado
y rico que permite vivir y descubrir numerosos parques y
zonas protegidas, pero cuidadosamente utilizables, oasis
botánicos, refugios fáunicos “casa” de
especies únicas y valiosas, una vegetación
espesa de pinares extensos y de bosques que abrazan las colinas.
En definitiva el alma soñolienta amarillo-anaranjada
del campo, con sus perfumes, atravesada por las tierra del
vino, madre de viñas nobles y de
olivos plateados
que dan fama a vinos y aceites en todo el mundo.
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